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¿Pruebas? ¿Quiere más pruebas?

¿Pruebas? ¿Quiere más pruebas?

Fijaros en la mirada de Cary Grant.

De acuerdo. Fijaros también en la cara.

Si no supiéramos que pertenece a una de las obras maestras de Hitchcock, Nort by Nortwest - 1955 ¿Qué diálogo le vendría bien a esta escena?

Imaginemos: 

Cary es un prestigioso neurocirujano que trabaja por su cuenta en un mundo en el que cualquiera puede ser neurocirujano si demuestra el talento suficiente para dedicarse a ello. En ese imaginario mundo el único requisito para ejercer la profesión que te venga en gana es estar dispuesto a ejercerla al precio mas bajo del mercado. 

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Memorias de un guionista - Cómo me convertí en guionista proponiéndomelo

Memorias de un guionista - Cómo me convertí en guionista proponiéndomelo

Mientras trabajaba en la UNED, donde conseguí obtener una plaza fija como montador de vídeo, y después de convertirme en Realizador y dirigir la Televisión Educativa de la UNED y coordinar el Departamento de Vídeo del CEMAV... Mi amigo volvió a tirar de mí para trabajar escribiendo sketches para el programa matinal de Pepe Navarro.

Por aquel entonces (1993 más o menos) Navarro había conseguido revolucionar las mañanas de Antena 3 convirtiéndose en líder de audiencia por las mañanas. Mientras simultaneaba mi trabajo como montador del Precio Justo y otras producciones de Vídeomedia con la UNED, estuve una semana a prueba con Pepe Navarro. Tengo que reconocer que a pesar de que superé la prueba, salí pitando de allí. No tenía el valor suficiente para dejar dos trabajos por uno, no me atrevía a decantarme profesionalmente como guionista y colgar el Jog de montador por las tardes, y el chasquido de dedos de Realizador por las mañanas por una profesión que para mí se antojaba más inestable aunque mucho más reconocida y mejor pagada.

Pero a pesar de todos los desplantes que le hice a mi famoso amigo, éste seguía tirando de mí cada vez que se embarcaba en un nuevo proyecto. Fue entonces cuando después de una temporada como montador único de Lo que necesitas es amor- me traumatizó tanto esta experiencia de amores y desamores que me casé precipitadamente con mi primera esposa- decidí que en el campo de la postproducción y edición de programas de TV ya lo había hecho todo y que debía centrarme en mis facetas de Realizador de televisión educativa y Guionista de comedia.

Así que en otoño de 1994 acepté trabajar para Pepe Navarro en un interesante proyecto para la noche de los sábados en Antena 3 TV: Estamos todos locos. Allí formamos un selecto equipo de guionistas con Javier Jurdao, Santiago Segura, Luís Lázaro y yo. Junto a Navarro y su inseparable subdirector, Angel García, pusimos en marcha esta especie de Saturday Night Live que se parecía más que al exitoso programa americano, a lo que después sería Esta Noche Cruzamos el Mississippi.

Continué así con mi doble vida. Por las mañanas era realizador de la UNED y por las tardes guionista de Pepe Navarro. Participamos en el desarrollo del formato del programa y tardamos un mes en sacarlo a antena. Ese mes, fue muy duro, era un mes a prueba. Era muy difícil recibir la confirmación de Navarro como guionista.

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Memorias de un guionista - Cómo empecé a trabajar de guionista sin proponérmelo.

Después de rodar Límites (así se titulaba mi primer cortometraje) con la conciencia clara de que habíamos hecho una "patata", al inicio del segundo año de carrera rodamos Sara rompe el cristal. Junté un equipo nuevo de personas entre las que se encontraban algunos fieles seguidores del primer proyecto y nuevos colaboradores de los que aprendí muchísimo, entre ellos el que sería mi Director de Fotografía, Jorge Gaete.

Se trataba de un proyecto ambicioso que contaba la historia de una joven estudiante (Sara) que de nuevo tenía problemas de comunicación con sus amigas (otra vez el tema de la soledad, la muerte y la incomunicación), que al enfrentarse traumáticamente al intento de suicidio (¡¡y dale!!) de su única amiga en el patio de su colegio, vive una experiencia mágica que la convierte en una especie de asesina psicótica dispuesto a cargarse todo lo que se ponga por delante (de forma real o imaginaria, nunca quedó claro).

Nuevamente me lancé a un proyecto en el que despreciaba la atención que se merecía la película respecto al cuidado del guión, y me centraba casi por completo en desarrollar mis dotes como realizador y director. Nuevamente el resultado a nivel de sonido fue lamentable (por eso hice el redux, rehaciendo completamente la banda sonora), pero a nivel de imagen parecía un importante paso adelante en cuanto a construcción de estructuras de suspense en el terreno visual. Puedes ver el corto a continuacion.



Todavía no sabía lo importante que en una historia, contada con imágenes, puede llegar a ser el guión.



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Fue por aquel entonces cuando un compañero me propuso que formásemos pareja profesional en el campo de la comedia, y concretamente en el campo del guión. Hasta ese momento había contado historias truculentas y aburridas, pero mi espíritu de comediante iba totalmente por libre. Quizá tenia miedo de que no me tomasen en serio. Mi amigo y compañero, Javier Jurdao, uno de los mejores guionistas que ha dado este país, me animó a que desarrollásemos proyectos para la radio. Por aquel entonces Gomaespuma empezaba a revolucionar las ondas con sus programas de humor en Antena 3 Radio.

Hicimos y grabamos muchas maquetas, incluso emitimos unos cuantos programas a través de una emisoria de FM que construí en mis tiempos de instituto. Hasta que un día, Jurdao, contactó a través de unos anuncios que alguien colgó en las paredes de nuestra facultad, buscando guionistas de gags para un programa de televisión. Me propuso participar con él, pero por aquel entonces yo estaba más obsesionado por la técnica que por la escritura de guiones y no me lo tomé demasiado en serio. Mi amigo hizo pareja con otro compañero y empezó a vender gags para Pero esto qué es de Hugo Stuven en la primera cadena de TVE.

Para ser sinceros, yo intentaba no participar en las aventuras de mi amigo, pero el siempre me insistía hasta el punto de ser el principal promotor de mi carrera como guionista. Realmente, y así se lo reconocí años después, mi carrera profesional nunca hubiera discurrido por la senda del guión de comedia de no haber sido por él.

A base de insistirme, empecé a colaborar como guionista con mi amigo. Y fue así como poco a poco empecé a tomar conciencia de guionista cómico. Después de esta experiencia, trabajé en las mismas condiciones para el programa Tutti Fruti de Telecinco. Me reunía con él, le entregaba guiones y él los vendía. Mientras tanto yo desarrollaba mi faceta como realizador, montador, etc.

Así se fueron sucediendo distintas colaboraciones en programas de televisión cada vez más importantes, como aquel El peor programa de la semana, dirigido por Fernando Trueba y presentado por Wyoming para la 2 de TVE.

Yo había terminado mi licenciatura en Ciencias de la Información y mi amigo era ya uno de los guionistas de televisión más cotizados y reconocidos del momento. Él sin embargo abandonó la facultad a causa de su éxito profesional.

Un año antes de licenciarme, trabajé en una productora del pueblo de Getafe, como montador, ayudante de realización, ayudante de cámara, cámara (al principio lo hacía fatal), y redactor del informativo Telenoticias de Telemadrid. Mi amigo seguía llamándome y yo seguía sin tomarme demasiado en serio la profesión de guionista.

Después me doctoré, me convertí en profesor asociado en Ciencias de la Información, trabajé de técnico de sonido en la Cadena Rato (después Onda Cero) y en montador de vídeo y un año después, director-realizador, en el CEMAV de la UNED, haciendo documentales y programas de televisión educativa, para la Aventura del Saber en TVE.

Paralelamente trabajaba de montador en la productora VIDEOMEDIA, donde participé en programas como El precio Justo de TVE, presentado por Joaquín Pratt y Lo que necesitas es amor de Antena 3 TV, presentado por Isabel Gemio, entre otros.

Parecía que mi carrera se había enfocado exclusivamente hacia el mundo de la realización, pero mi fiel amigo seguía insistiendo en que me metiese a guionista y al final... lo consiguió.

En el próximo episodio: "Cómo me convertí en guionista proponiéndomelo" .

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Memorias de un guionista. Mis primeros pasos

Después de la introducción, procedo a narrar mis primeros encuentros con el mundo del guión.

Mi primer contacto con el mundo del guión fue cuando cursaba segundo año de carrera en la Facultad de Ciencias de la Información (creo que era el segundo año) de la Universidad Complutense de Madrid. Corría el año 1987 y por aquel entonces quería aprederlo todo.

Al término del primer curso, me asocié con un grupo de estudiantes para realizar mi primer cortometraje. Tenía una cámara de Super 8mm que me prestaba mi padre, una moviola y un proyector. Pero no tenía un duro. Así que nos juntamos un grupo de alumnos con la intención de hacer un cortometraje aportando cada uno de nosotros una cantidad, en torno a las 1000 pesetas, que irían destinadas en su mayoría a comprar los cartuchos de película (por aquel entonces en Madrid lo único que podías conseguir era Super 8 en Color y en reversible) y cubrir pequeñísimos gastos de producción.

Yo sería el director, porque claro, como ponía la cámara era como el que ponía el balón. Y mi equipo estaría formado por cualquiera que estuviese dispuesto a poner dinero para trabajar en mi película. Hasta ahí, todo era normal.




- Me he enterado de que estáis haciendo un corto, ¿puedo participar?

- Son mil pesetas.

- Vale.

- ¿Qué quieres hacer?

- No sé. ¿Qué necesitáis?

- ¿Pues nos queda libre un puesto de ayudante de dirección?

- Vale, pues me apunto.

Así hacíamos las cosas. Ninguno de nosotros estaba preparado para ocupar ninguno de los puestos de responsabilidad del equipo de producción que estábamos formando. Simplemente apuntábamos hacia donde creíamos que nos llevaba nuestra vocación.

Con el equipo ya formado, nos reunimos para pensar de qué narices iría nuestra película. Alguien dijo que conocía a un compañero de clase que quería ser actor, y que era muy guapillo. La propuesta fue aceptada por unanimidad. Para ello había que darle un puesto en la película a su novia. También se aceptó, aunque a regañadientes por parte de la chica que hacía la producción y que dijo que el actor era muy guapillo.

De modo que ya teníamos cámara, trípode (de fotos, claro), una antorcha (un tugsteno de 200 watios), un equipo de personas dispuestos a trabajar con ilusión, y un protagonista. Nos creíamos que lo teníamos todo, pero nos faltaba lo más importante: Un buen guión.

Comenzamos a reunirnos para pensar qué guión podíamos escribir para un protagonista tan guapillo. No teníamos ni idea de qué hacer. No sabíamos cómo era un guión. Pero intuitívamente sabíamos que había que empezar eligiendo el tema de nuestra película. Por supuesto que entre las opciones más apoyadas por todos estaba la de la soledad y el suicidio. No sé por qué a los novatos nos van mucho esos temas cuando en realidad, a los 18 años no debería preocuparnos tanto la soledad. El caso es que entre todos surgió una idea de alguien que era salvado del suicidio en el último minuto por una llamada de teléfono que le hacía recapacitar.

- Es una idea fantástica. Un chico está en su casa disfrutando de la soledad en la que le han dejado sus padres durante el fin de semana. Es un chico tímido, con problemas para relacionarse con los demás, un chico diferente. Pero se siente muy solo, y decide llenar de agua la bañera de su casa. Redacta una nota despidiéndose del mundo por no sé qué estúpidos motivos, y en el momento cumbre, antes de meterse en la bañera y sumergir en ella un aparato eléctrico, una gota de agua que cae lenta y repetidamente del grifo aporta el suspense que la escena necesita para que el suicida se piense su decisión. Entonces alguien llama por teléfono, el chico lo coge y decide abortar sus planes autodestructivos.

Dimos por finalizada la reunión (era viernes) llenos de alborozo. Al lunes siguiente, en la cafetería la mitad de mi equipo se reunió en un aparte y me dijeron que la idea les parecía una porquería. Como ya habíamos comprado los cartuchos de S 8mm decidimos separarnos y repartir el material. Los partidarios de la famosa gota de agua se quedarían conmigo y los otros harían otra película por su cuenta.

El caso es que nunca hicimos lo de la gota de agua. Hicimos un cortometraje de un chico que recibía en su casa la notificación para incorporarse al servicio militar, y decidía encadenarse a la canasta de baloncesto del patio del Instituto donde estudiaba como protesta. Por supuesto la clave de la carta se contaba mediante un flashback que venía de otro flashback, al final del cortometraje, mientras planeaba encadenarse sentado en el banco de un parque. O sea, un rollo terrible.

Junto a un compañero, escribí un guión que más que literario era un guión técnico. Destacaba especialmente por la planificación técnica y por la concreción del argumento.

Después rodamos la película en un par de días, la montamos y la sonorizamos en mi casa. El resultado fue desastroso. Aquello se veía fatal, se oía fatal, el chico lo hacía bien, pero la historia era absurda e incoherente. Se veía tan mal que ni siquiera pudimos proyectarla en clase, pero sí pude presentar el guión como trabajo de fin de curso. Aquel guión se convirtió en mi primera y única Matrícula de Honor. Por aquel entonces yo quería dirigir, montar, operar, pero no me había planteado escribir.

En el próximo episodio: "Cómo empezé a trabajar como guionista sin proponérmelo".
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Memorias de un guionista - Prólogo

Hola amigos,

Tengo el honor, como presidente fundador de guionistas.net, de inaugurar este blog personal que dedicaré a comentar mis experiencias en la profesión como guionista de cine y televisión.

Me gustaría hacer una introducción histórica a los motivos que me llevaron a enfocar mi vocación profesional por la comunicación audiovisual hacia la escritura de guiones. Es un trabajo árduo, díficil y complicado. ¿Cómo contar mis experiencias pasadas en la profesión sin comprometer mis experiencias futuras?

La respuesta es evidente. ¡Andarse por las ramas! Por ello intentaré ser cronológico y desarrollar mi relato apoyándome más en lo que hice que en el cómo lo hice. Esto es, a base de reproducir fragmentos de guiones que he desarrollado en los programas en los que he participado.





Sin duda es una tarea compleja, pero estoy seguro que nos resultará gratificante al mismo tiempo. Como quiera que en estos instantes estoy ocupado en la escritura de varios guiones que dentro de unas horas tengo que entregar, aprovecharé esta ocasión para saludaros e invitaros a que creeis vuestras propias bitácoras personales y que comentéis y debatáis las experiencias que en estas páginas vamos a compartir.
Yo iré poniendo mi granito de arena, pero la extensa playa en la que descansa nuestro colectivo (el formado por la comunidad latina de profesionales relacionados con el mundo del guión) necesita de vuestros granitos. En este sentido, me puedo prestar como impulsor pero no como acaparador. De modo que tomad mis relatos personales como una humilde contribución más que como una línea de dirección a seguir.

Sed libres y expresaros libremente. No hace falta ser cultos, correctos, estilizados, profesionalizados. En este blog buscamos alentar la expresión de personas, no de eruditos.

Deseo mucha suerte al equipo de Guionistas.net en la cristalización diaria de este gran proyecto.

Gracias y hasta pronto.
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